Establecer una buena estrategia es algo que todo buen jugador debe intentar sin importar qué tipo de juegos prefiera. En primer lugar, ciertos factores afectan a todo el juego, y deben tenerse en cuenta. Estos incluyen el número de jugadores, cuán activos son (si tienden a ser más agresivos o pasivos), el propio presupuesto y, por último pero no menos importante, la cantidad que uno está dispuesto a arriesgar. Aquí describimos cada uno, separadamente:
- Número de jugadores: Cuando se juega con mucha gente, digamos diez, es muy probable que alguien en la mesa tenga una muy buena mano. Cuanto mayor sea el número de personas con las que juegas, más prudente deberías ser, ya que las posibilidades de que el pre-flop e alguien encaje con el flop serán mucho mayores. Un mayor número de personas siempre significa mayor competencia.
- Cuán agresivos / pasivos son los otros jugadores: En caso de que hayas estado jugando en una mesa y hayas notado que alguno de los jugadores aumenta en cada mano del pre-flop, debes jugar con más cautela. Déjale jugar su juego y hacer su gran negocio y que se lleve una desilusión cuando se entere de tu sólida mano en el pre-flop.
- El presupuesto: Si te queda una pequeña cantidad de dinero, ten cuidado. Lo mejor en un caso como este es jugar todas las fichas en “all-in” antes de que se reparta el flop. Pero tienes que hacerlo en el momento oportuno: cuando tienes una buena mano. Entonces, apuesta por ella, con la esperanza de que otros jugadores con más dinero participen y agranden el bote.
- Tu posición: Los jugadores que están en las últimas posiciones siempre tienen la posibilidad de manipular el tamaño del bote mucho más que los jugadores en las primeras posiciones. Un buen jugador debe saber sacar provecho de las ventajas que le ofrece su posición.
- RIESGO: Nadie puede decir que arriesgar es mucho mejor que no correr el riesgo, o viceversa. Cada jugador tiene su propio estilo. Pero no importa qué tipo de jugador seas (más o menos arriesgado) debes saber cómo calcular tus apuestas según las diferentes situaciones. Por ejemplo (si eres arriesgado) cuando quieras ir por botes más grandes, pero al mismo tiempo no te importa una mayor posibilidad de perder unas cuantas manos, de seguro elevarás en el pre-flop, especialmente si estás en últimas posiciones. Si no eres capaz de asumir un alto riesgo, probablemente querrás seguir la "táctica plana". Esto significa que serás tan selectivo como sea posible en el pre-flop y de esta manera ganarás algunas manos de vez en cuando y ese, eventualmente, puede ser el mejor enfoque a largo plazo.